Saturday, September 11, 2010

Good times

Good times for a change

See, the luck I've had can make a good man turn bad

So please, please, please…

Let me, let me, let me…

Let me get what I want this time.

Haven’t had a dream in a long time

See, the life I've had can make a good man bad.

So for once in my life let me get what I want

Love knows it would be the first time.

Love knows it would be the fiest time.

Mientras juego a ricitos de oro en su casa (sentada en su escritorio, usando su computadora, tomándome su café) e intento terminar de escribir mi columna mensual, interrumpen los Smiths y su letra se lleva hurtada mi atención cuando implora “por favor, por favor, por favor…” —que en inglés suena bastante más entrañable de lo que suena en español— “… permíteme obtener(tener) lo que quiero, esta vez.”

Una súplica (al amor, a él, pero sobre todo a mi) colmada de ilusión y una confianza rayana en la fe.

Casi fe.

Es cierto, no he tenido un sueño en mucho tiempo…

Y también es cierto que el amor es el único que puede saber, como yo, que esta sería la primera vez. La primera vez así, pues.

Y me dan ataques irrefrenables como de… valentía, o algo así.

Me dan ganas de quedarme aquí. Me veo redibujando sus pasos sobre esta duela cálida. Me dan ganas de regar sus plantas, de abrir las cortinas y de cocinar para él. De esperar sus manos tibias sobre mi cuello, de imaginar su recorrido despacito, despacito, hasta que llegan a mi espalda paciente… de esperar su mirada, ésa que sólo me da a mi.

Sopas. Todo parece indicar que estoy enamorada. Como hace mucho no lo estaba. Tanto que tengo dos opciones: pensar que ya había lo había olvidado, o sentir que nunca había estado así. Ok, claro que me había enamorado antes, vaya si lo hice... Pero —agárrense que ahí les va el cliché— creo que esta vez es distinto.

Por supuesto que me acosa el horroroso pensamiento de que puedo estar viendo(viviendo) esto bajo el influjo truculento y engañoso del enamoramiento contra el que tanto tiempo llevo conjurando “¡cruz, cruz!” Pero luego concluyo que todo lo vivido no puede haber sido en vano, que la experiencia, lo sentido, y lo no sentido también, deberían de ser referencias suficientes, si no para la mente (que suele hacerse muchas bolas), sí para las tripas, para que vibren e interpreten, para que intuyan con certeza la realidad y reconozcan la ilusión.

[Aquí es cuando aborrezco a mi cerebro guaterpartis. ]

Si sólo sentir esto que siento ahora mismo me llena el alma. Ni la más ruin de las ‘yos’ que conozco se merece que me lo niegue. He dicho.

Es la edad, pienso. Ahora ya se sabe. Se reconoce. Se recuerda. Se conoce uno mejor. Algún sentido tenían que haber tenido las búsquedas, los intentos, las historias, los cuentos, las infatuaciones, los desengaños, los duelos, los caminos que constan en esta bitácora.

Y como algo me dice que ya, que ya es buen tiempo, ando pensando que las pequeñas historias han de cerrarse, como las etapas, como los capítulos. Y que el capítulo que anteponía la duda a la posibilidad está por terminar con estas letras.

Gracias infinitas a los que pasaron por aquí. A los que se quedaron. A los que se fueron y a los que regresaron. A los que esperaron. A los que conozco y a los que no. Ha sido un gusto. Que aquí conste mi enorme cariño por cada uno de ustedes.

Hasta luego.

María

P.D. Seguramente nos volveremos a leer. Nomás faltaba.

Thursday, May 27, 2010

Pesares y desvergüenzas

Tengo tantísimas ganas de ponerme a escribir aquí... de retomar este espacio... y justo ahora no puedo. No tengo tiempo. No tengo un segundo ni para estirarme.
Menos mal, porque dice el Jefe de Información de la redacción donde trabajo que el acto de estirarse no es aceptado socialmente, haga usted el favor. Pues para como anda de libertino el mundo pronto lo legalizarán, ya se vé, y pasará con los bochornosos estiramientos lo mismo que con los homosexuales (que ya se pueden ir casando libremente por ahí).
Y entonces sí podremos decir ¡qué modernos somos, qué barbaridad!

Chale, pues ya me tengo que ir. No me estiré, pa que no anden hablando mal de mi. A cambio me di unos minutos para escribir aunque fueran quejas por acá. Peor es nada.

Hoy me pesa como hace mucho no poder hacer lo que quiero por tener que terminar lo que debo.

Sigh.

Monday, May 24, 2010

Los cuentos que yo compro

Hace no mucho veía un documental de Cheers, la cagadísima serie ochentera de un bar en Chicago. Obviamente entrevistaron a Ted Danson (que hacía el papel de Sam Malone) que, entre casi pura babosada, de pronto soltó un balazo de sabiduría que ya no me dejó pensar en nada más: a los 35 es cuando te das cuenta de que ya no tienes 25, dijo.
Será que ya estoy ahí y por eso en estos días me ha caído —un poco como balde de agua fría— la realidad innegable de que ya no estoy chavita. Que no viene ni tantito al caso que me ofenda si en la calle alguien me dice "señora". Que hay cuentos que ya no me compro y lo más sorprendente: resulta que hay otros que vengo a decidir comprarme justo ahora que ya sé que son cuentos. Nomás por las puras ganas y la nostalgia. A sabiendas de que, como todo cuento, se acabarán o se revelarán y tendrán un final no necesariamente feliz.
Por eso llevo unos meses desconociéndome, sorprendiéndome de cómo han cambiado mis opiniones, de mi cabeza asentada, de mi frialdad... ¡Claro, no mames que ya no tengo 25!
Y en lo que me caía el veinte que llevo 10 años pensando que sí, dejé pasar todo este tiempo, instalada en una mal fundada confianza moza que se ha esfumado. El tiempo se evapora y cuando menos te das cuenta, llevas años teniendo una edad distinta de la que creías. Sopas.
Aclaremos, no es que me sienta vieja, ni acabada, es simple y literal: apenas me dí cuenta que hace 10 años que no tengo 25! Y 10 años no es poco tiempo.
La cosa es que tengo mucho que hacer y —como recién me enteré— el tiempo se va. Tal vez sea momento de considerar (sólo considerar, ja) echarle galleta... y cuidarme... y pasarla mejor... y hacer lo que me apasiona... y cuidarme.
Eso: cuidarme.
De pronto me asaltaron unas ganas incontenibles de hacer mucho ejercicio. Y de comer sano. Y de bajar de peso y verme bien linda y sentirme bien los últimos años de juventud que me quedan.
(Ajá, ése es uno de esos cuentos que por estos días decidí comprarme aunque sea cuento.)

Tuesday, March 02, 2010

ayer buscaba audios de Heidi para mi trabajo del radio cuando me di cuenta de que tengo muchas ganas de llorar como cuando era niña.
así, nomás de tristeza. sin tratar de explicármela. sin tratar de convencerme de las razones que tengo para ignorarla.
así, nomás porque me acuerdo de mi Nena y la extraño.
así, nomás porque hoy me duelen mi soledad, mi impotencia y mi desencanto.
así, sin tratar de ahogar el ruido de los sollozos para no llamar la atención y para seguir pasando por fuerte.
y ahora, mientras escribo en este blog que había abandonado por miedo a que hubiera dejado de ser mi refugio, mientras mis dedos se mueven sobre el teclado sin que mi cabeza medie en su coreografía espontánea, las lágrimas —¡por fin!— escurren fuera de mi.
justo hoy que elegí el negro, como ayer y como mañana porque tal vez sea buen tiempo de dejar salir al luto que traigo escondido desde hace tanto, de llevar los siete crisantemos (rojos, rojísimos) al cementerio y de despedirme.
otra vez.
otra puta vez.


Monday, January 04, 2010

causa sin azar, insomne y desahuciada

de madrugada no me veo claramente.
no entiendo mis estremecimientos bipolares.
bien de fuego, bien de nieve.
el frío me hace desvariar entre viejos acordes de guitarra y una aguda voz que me devuelve a los 19, cuando la lucha aún era romántica de tan platónica. porque encontraba en las fábulas de hermanos y las historias de causas y azares, un montón de revelaciones de una vida que apenas creía entender por referencias.
me lleva más lejos, más atrás: a la primera terrible decepción, a la muerte de una mascota, a las plegarias ignoradas, a la tarde que sin querer, dejé de creer como creen los cubanos: en ideales y utopías, esa tarde en que por vez primera cuestioné "las verdades" que me habían contado. la que precedió a la noche en que maldije todo lo sagrado y conocí la culpa.
y luego me lleva de nuevo a la postadolescencia que me sorprendió reprochándole a alguien la mirada constante y la sonrisa perfecta. sin que la intención fuera acomodar la lírica a mi historia, mejor aún: convencida que de alguna inexplicable manera, aquella canción no podía sino haber sido escrita para mi historia. cuando mi responsabilidad sólo era intensear.
hoy, en la búsqueda de claridad y congruencia los sueños en las noches de verano e invierno no llegan, no pasan por una puerta flanqueada por la angustia.
y pensar que apenas ayer parecía que todo iba a estar bien. que ver al perdón y la sangre volverse uno, bastaba para creer de nuevo, para esperanzarme, para sonreír de aquí al final del 2010.
no lo sé. quizá sólo esta madrugada no lo veo claramente.
quizá sólo esta madrugada siento mi causa perdida.

Wednesday, December 23, 2009

Furball

Hace mucho que no sé bien qué decir... ni cómo decirlo...
Que se me van las ideas y mis historias en alimentar una novela a la que no le veo final y que probablemente no lea nadie además de mis padres y hermanos.
Eso no importa hoy.
Hoy importa que todo eso que llevo sin decir tanto tiempo se me está atorando en la garganta y que no hay ni frase ni tosido capaz de expulsarlo... Furball, furbaaall!!!

"Pero todo esto te lo estoy diciendo en vano porque tienes los ojos en la boca y sólo puedes ver cuando comienzas a hablar. Por consiguiente: o tu proverbio no vale nada, o en el sur no hay nadie que te espera, y si lo hay está esperando a algún otro. Si no, ¿cómo hago para entender por qué estás aquí en el norte y conmigo?"

Encontrado en el Libro Rojo del Diccionario Jázaro de Milorad Pavic, gracias a Ira que me lo recomendó hoy... ella, que suele compartir generosamente su sabiduría conmigo dijo también: creo, María, que siempre aprendes más si te quedas que si te vas.

Nomás que hoy no entiendo nada, y no quiero salir, ni pensar, ni hablar, ni quedarme. Me quiero fugar de aquí a febrero a la ensoñación mágica de mi colección de caleidoscopios.
No quiero explicar algo que me parece tan obvio y cuya incomprensión es capaz de confundirme tanto.

Furball. Argh. Cof. Aaaaagh.

Wednesday, September 02, 2009

Sopas

en la disyuntiva de leer o escribir... o ya de plano mejor dormirme... pero todavía no tengo mucho sueño. aunque hoy sí creo que no tarda.
tampoco tengo muchas ganas de escribir... no sé, no me he podido concentrar mucho en la novela.
y más bien, me da por pensar que tengo miles de pendientes. miles, en serio.
buscar papeles que me pidió mi contador, vaciar el bendito sillón rojo de mi recámara, repleto de revistas, libros, papeles varios, folletos, cámaras, tarots, bufandas a medio tejer... colgar el organizador que compré hace meses, limpiar el secreter nuevo que no he podido estrenar... ya de paso podría mover muebles... también quiero pintar mi librero para cambiarle el ñoño look rústico por una onda más "vintashosa". debería también hablarle a mi Miss para seguir con nuestro intercambio (ella me da clases de canto y armonía, y a cambio yo le doy un tallercito narrativo), y recuperar mi teclado, que se llevó a reparación hace mucho. hace falta también un reacomodo importante en mi clóset. ah, y bajar de la cajuela del coche una caja de cosas de chilango que no he querido vaciar en todo este tiempo. orden, chingao... me falta mucho orden. debería también ir al súper y llevarme una caja de cosas que le voy a dar a mi hermano... y esto es sólo de lo que me acuerdo ahora mismo. sopas. y escribir. y no me está saliendo. (también creo que traigo el humor medio torcido porque le dieron un golpe anónimo a mi coche... grrrrrrrr y claro, me recuerda que a veces sufro mi vivienda excéntrica).
en fin..., era sólo un desahogo —jajajaja— medio abrumado, pero nada más. ¿es cierto que existe una carrera que se llama "administración del tiempo libre"? parece chiste, but i really seem to have a problem with that.
a dormir, sea.
a ver qué tal.

Thursday, July 23, 2009

Una de dos

Hoy después de despertarme y tener ganas de llorar porque no me gusta del todo cómo va la novela, ví este video y pensé que mejor debería dedicarme a hacer performances de estos:



... o tomar algo más eficaz para el síndrome premenstrual.

Thursday, July 16, 2009

vieja historia, mal final (pobre mujer)

ayer mi hermano me confesó que estuvo a punto de matar. que fue un accidente. también me contó que lo persiguen y que ahora existe en el mundo una familia que lo mataría a él si lo encontrara. pobre, van varias noches que no duerme con la escena en la cabeza y la sangre en la conciencia.
yo le creo que fue sin querer, porque dice que usó un arma blanca... siempre pensé que el uso de un arma blanca es la mejor prueba de qué tan en curva te agarraron la situación y ese coraje agudo que arde en el cuerpo cuando te dan ganas de matar a alguien. él usó un desarmador que le había prestado su ex mujer para arreglar la guantera del coche uno de estos sábados que pasó por sus hijos como cada fin de semana. pensaba devolvérselo. ahora ha decidido que no lo hará.

Friday, July 03, 2009

Va de retro, va de retro

Exageré el otro día que les dije que una victoria y que no sé qué...
Nosiertoooooo.
No mentí, sólo se me fueron las cabras.
Ninguna victoria.
Si no le gané a nadie nada.
Pero pues sí me emocioné y lo conté con la palabra equivocada, seguramente porque no encontré una que quedara a la medida.
Sigo sin encontrarla.
Pero ya decidí que no es "victoria".
Y es que esto no empieza en son de batalla.
Es más bien, de momento, una saudade de voluntades.

Saturday, June 20, 2009

Cursi e infatuada

Ando cursi. E infatuada. Primero infatuada y luego cursi. ¿Qué tanto? La mirada se me pierde y recurrentes suspiros involuntarios vienen a rompérseme en la garganta sin avisar.
Chale.
Adolescenteando a estas alturas con todo y la experiencia de lo necesario que en momentos como este —porque hubo una primera victoria, informo— es mantener bajas las expectativas.
Pero es que sus ojos... ay, sus ojos.
Los míos ya se cierran, justo ahora que está aquí, que no hablamos más y sólo me mira.

Tuesday, June 16, 2009

No me pidas la cabeza

No me pidas la novela que tengo en la cabecera
porque si la presto no soy yo.
No me pidas mis cassettes, sin mi música y mi brete
pierdo mi poder de seducción.
Pídeme que viole los secretos íntimos de tu sagrario,
pero no me pidas el salario.
Pídeme que me debata entre el pensamiento y tu belleza,
pero no me pidas la cabeza.

No me pidas que te cele,
no me van ciertos papeles y pierdo mi credibilidad.
No me pidas que te represente ante tu buena gente,
no tengo carnet de identidad.
Pídeme si queres que te enseñe algunos trucos de cocina,
pero no me pidas gasolina.
Pídeme que te haga cuentos como un buen ratón de biblioteca,
pero no me pidas discotecas.

Frank Delgado

Wednesday, June 10, 2009

Hoy... hoy... hoy... hoy...

Hoy me encontré no uno ni dos, sino tres vochos rosas. Tres distintos (uno era magenta metálico, otro era rosa Barbie y el tercero rosa Pepto), en distintas zonas (del Valle, Águilas, Av. Toluca), en el transcurso de sólo dos horas... Tienen que estar de acuerdo conmigo en que eso tiene que querer decir algo. Algo importantísimo. Como que puedo desear lo que yo quiera y me será concedido porque, a todas luces, el cosmos sólo quiere verme feliz, por ejemplo.
______

Hoy vi al Ex Novio Prohibido. Y es el de siempre... y juntos somos los de siempre. Pero sonríe con más confianza, satisfecho de sus decisiones, de sus batallas.
Me abrazó y me recordó lo bien que me conoce. Ya no se asusta de mi locura, ahora hasta la encuentra seductora (a toro pasado, cómo no).
No me sorprende que me escuche mejor que nadie. Me da gusto ver que sigue siendo mi gran cómplice. Always have, always will... Precisamente ahora es un enorme alivio saber que no lo perdí.
En medio de nuestros amores por tormentosos asumidos y resignados, a él le cuesta entender que El Cineasta no esté loco de amor por mí.
Lo más bonito es que, por una milésima de segundo, con esa mirada suya, logró que yo tampoco lo entendiera.
_________

Hoy, mientras en el auto me atormentaba la idea de mi poco entender hecho bolas, le pedí un mensaje a mi iPod... Por respuesta, escuché Paper Bag de Fiona Apple. Sopas. (Pero sigo necia).

_________

Hoy hubo avances más concretos en la planeación del ataque mentado... la cosa es que a falta de poder apostar por su efectividad (ajá, hoy es día de azote), y ante la terrible inseguridad que provocan un par de llamadas sin respuesta, por lo menos hay que estar seguros de que sea certero. Sigo informando.
_______

Hoy se va de viaje. Y todo mi tinglado de hilos de araña que comunican sutilezas expansivas sin más peso que el de una pelusa, se viene abajo. Damn it.

Friday, June 05, 2009

D2m

No es lo mismo decir "no eres tú, soy yo, discúlpame, adiós", que "eres tú y también soy yo, pero dame dos minutos, que ya arreglo lo mío...".
Yo hoy soy la versión "dame dos minutos" (también conocida como D2m).
Y es que ya empiezo a entender, me ayudaron un par de osos, El Adorable Sapo Vengador, Roomie y Peppette Malibú: uno sólo puede tener claros sus deseos (no los del otro)... y lo lógico es actuar consecuentemente.
Así que oficialmente voy para allá, a ver si por sus rumbos se vende lo que acá se necesita. Oficialmente quito las manos y espero (de verdad, de verdad) que lo que pase nos agarre confesados.
Porque esto no, no se encuentra todos los días.
Porque nunca me perdonaría no intentar ni saber de cierto que no.
Porque él tampoco se perdonaría pichicatear con esos dos minutos tan mentados.
Mañana se preparará el primero de varios ataques.
Más información, por este blog, en breve.

Wednesday, June 03, 2009

Not enough

Tao, la gatita de El Sapo Vengador, ha decidido que mis piernas o mi regazo son el mejor sitio para acurrucarse. Lo decidió desde el domingo pasado. ¿Será que algo me sabe? ¿que huele mi desencanto?
Hace un par de años, en una de esas sesiones interminables, El Cineasta, exaltado, repetía —a propósito de la distancia que nos separaba y de el abrazo que le acababa de mandar— "not enough, not enough, it's not enough".
Hoy yo, quizás ilusa, pero definitivamente parada en otra esquina, pienso que tal vez viene a ser buen tiempo de compartir con él (no con otro, con él) más que las esporádicas horas que siempre se nos quedan cortas. Sus miedos lo hacen dudar que nunca vaya a ser buen tiempo. Porque se conoce, porque se teme, porque –como yo— ya se sabe el final de la historia, porque no me quiere arriesgar. Porque el inciso B de nuestro acuerdo es que no va a haber pedo. A mi ego le convendría creerle y darle palmaditas a mi ansiedad... pero hoy sólo puedo pensar que "he's just not that into me". Hoy no debería importar que sus ojos ayer lo delataran con otras versiones, que las sonrisas se le escaparan y una comodidad inusual en él revelara más de una mirada que espejeaba a la mía. Hoy, cobardemente, es todavía buen momento para correr.
El gran problema es que sé que no me lo imaginé, ahí estuvo. Hace menos de 48 horas hubo más que el acostumbrado vuelo de cabezas. Hace 24 todavía tenía la certeza de que hay algo y es fuerte. Hace 18 entendí que sólo es casi tan fuerte como su resistencia y apenas un poco menos que su miedo.
Con la novedad (Oh, My Sustness!) de que la kamikaze soy yo. Que sé que está punk y aún así quiero apostar y correr el riesgo.
But that's just me.
And that's just not enough.

Thursday, May 14, 2009

La vida sigue igual

De pronto la gente aparece y desaparece mejor que si estuviera orquestada por el mismísimo David Copperfield. Seguramente le pasa a todo mundo. Y seguramente pasa todo el tiempo. Es sólo que por estos días la actividad en el departamento de ilusionismo de mi película se agudizó y me agarró de sorpresa por ejemplo, la reaparición de aquel Cineasta que hace un par de años desapareciera del mundo conocido apenas unos días después de que nos confesamos nuestro mutuo crush. Casi un año después nos topamos en el aeropuerto una tarde que yo escapaba a Madrid y el volaba a LA. Cuando me pidió que nos encontráramos al terminar su visita a la Casa de Cambio y la mía a mi banco asentí con una sonrisa, pero al salir de Banamex me alejé lo más posible de la zona donde había posibilidades de volverlo a encontrar. La semana pasada, mientras revisaba mi facebook en espera de alguna respuesta del Falso Ingeniero (aparecido hace poco más de un año, luego de 13 de ausencia y desaparecido en fechas recientes por causas desconocidas), encontré a cambio al Cineasta de vuelta. Las noches son de nuevo insuficientes para volarnos la cabeza... y las confesiones sólo han sido reiteradas. A mi, con todo y que tengo muy claros los peros, los viajes, las distancias, los horarios, la locura (suya y mía), me da emoción que me invite a sus sueños. Aunque me cueste negarme que tal vez no es buena idea soñarlo demasiado.
__________________

Qué mes raro ha sido éste. La gente a mi alrededor está asustada, recelosa, desconfiada, enojada, incrédula, temerosa, insomne, ansiosa... Yo llevo muchos días cobijada en la casa familiar: llegué huyendo de las obras de Revolución y Patriotismo, luego corrí a Miami y al regreso me instalé aquí para garantizar la tranquilidad de la Rubia Superior a propósito de los contagios de influenza a h1n1. Ayer que ya tenía pensado dirigirme a mi casa después de los vinitos con Campanita y El Pedazo de Animal, no encontré mis llaves. El caso es que no termino de volver a mi casa, ni de irme de acá. Es como si... como si... como si... no sé, como si no fuera buen tiempo.
______________

Hoy hace un año que La Nena se fue. Y como muchos otros días pensé en cuánto la extraño. Recordé el último día que nos vimos. Ale, su sobrina, me contó sus últimas horas, sus últimas conversaciones. Lloré. Lloré su falta y su sonrisa ausente, lloré mis promesas incumplidas, lloré mi desamparo, porque sí: me dí cuenta que me he quedado sin cómplices. Fui con Ale a comprarle flores. Al llegar a esa parte de la calle donde hay muchos árboles, antes del cruce con la avenida, recordé todas las veces que de niña recorrí ese trayecto con La Nena tomándome la mano... Siempre en ese punto yo proponía: ¿nos vamos por el bosque? Y en vez de caminar en recta por la acera, tomábamos el camino diagonal entre tierra, pasto y árboles que no sumaba más de 50 metros. Ése era mi bosque.
_____________

Viví muchos años pensando (y diciendo, desde luego) que no me gustaban las flores. Me callé cuando a mi primer novio —a los 19 años— se le ocurrió regalarme una hermosa rosa roja cada mes. No sólo eso: cuando empezaban a marchitarse, las ponía a secar de cabeza para que conservaran sus pétalos, y durante un par de años las guardé. Entonces decía que sólo me gustaban esas flores, y sólo por su significado.
El Ex Novio Prohibido era un rockero rudo entre cuyos cortejos hubiera sido impensable contar regalarme flores. Y sin embargo, un día de arrebato, sin ningún motivo aparente, se aventó el detallazo de llegar con un ramo de rosas rojas para mi, que me aventé la groseriota de olvidarlo en su cuarto de ensayo. Bu. Nunca más. Desde entonces los ramos de rosas rojas me provocan esta sonrisa nostálgica y resignada fruto de lo imposible y lo irrecuperable.
El Artista
con quien me casé, el novio más detallista de todos los novios que pueda haber en el mundo mundial, a lo largo de 4 años me regaló de todo (y quiero decir, todo), excepto flores.
Hoy en el puesto, rodeada de girasoles, acacias, lilys, gerberas, nubes, claveles, rosas, geranios, aves del paraíso, margaritas, violetas, orquídeas y demás exquisiteces, me acordé de mi cuando decía que no me gustaban y pensé que sí, que seguro me estoy haciendo mayor.

Monday, April 13, 2009

De viajes y mentiras

desde un noveno piso en Coral Gables busco entre mis recuerdos alguno que me dé referencias de la cultura norteamericana... me asomo a la linda terraza: un Kentucky y un McDonald's me hacen dudar... pero no... no lo encuentro... pienso en su industria cinematográfica, aunque lo chistoso aquí es que ir al cine no es una actividad cotidiana como lo es para la clase media de México, hay pocos cines en comparación, las funciones son carísimas y los gringos de Miami —con todas sus nacionalidades— prefieren ver las pelis que su país produce (para el mundo, según se ve) en salas de segunda y fuera de temporada por sólo un dolaruco... quizá por esas, entre otras razones, provoca una sensación paradójica la observación de la cultura gringa de Miami, tan desdibujada y tan plural, tan revuelta y tan racista, tan lejana y tan adoptada a la vez. tan impregnada y tan ajena. tan hecha bolas, tan malograda y a la vez tan efectiva. me parece el mejor ejemplo una frase que repetía a menudo el banquero padre de una gran amiga mía: decía algo así como que lo bueno (entendido como lo que funciona) es enemigo de lo perfecto. desde luego, este es el paraíso de la imperfección, pero de que funciona (en términos 'banqueros') no hay duda.

la visita a mi querida Pepette, ya nomás por el simple hecho de compartir con ella un poco de esta transición, ha resultado de lo más grata. es un gusto verla instalada y valiente a pesar de los pesares. resuelta a darle otra vuelta a su vida sin más armas que su cabecita siempre a mil y esa sonrisa con la que se sabe infalible. esperando —por primera vez desde que la conozco— con paciencia que el tiempo y la distancia hagan lo suyo y que este nuevo mundo que se está inventando, la sorprenda cualquier día de estos con un montón de satisfacciones.
parece mentira todo lo que ha tenido que pasar para que de su lado y del mío nos diéramos cuenta de cuánta falta nos hacía cambiar de sitio, de gente, reinventarnos más parecidas a lo que queríamos ser antes de que la vida se nos tornara en una resolución de circunstancias continua.

últimamente tantas cosas parecen mentira... como que hoy una tormenta se vaya a abrir paso entre los cielos hasta llegar y azotar inclemente estas costas, dicen los meteorólogos.

Monday, April 06, 2009

Casi natural

Es de noche en la Condesa. La de los chairos que encuentran una discreta forma de socializar mientras pasean con sus perros por Ámsterdam o el Parque México. La de modelitos que gastan sus tardes en el Qi moldeando suculentos cuerpos. La poblada de ejecutivos con onda y conciencia “de avanzada” que optan por motocicletas para transportarse. La misma que se ha convertido en el ombligo del Sueño Chilango donde se cristaliza el anhelo de la familia feliz en una tolerante gama que abarca desde los modelos tradicionales como el matrimonio conservador, hasta los súper liberales de abarraganamientos bugas, gays, mixtos, dinks y demás variaciones, pasando por las comunas tipo Friends. Esa en la que las mascotas juegan un papel importante: son parte vital de la dinámica y estilo de vida condechi, perros con personalidad, con educación, con collar y correa, especímenes dignos del selecto grupo de afortunados habitantes de la colonia más codiciada por el adulto-contemporáneo-chilango cool. Salvo cuando no.
Este miércoles, como cualquier otro, la noche condechi discurre como siempre: casi natural.
En el circuito de Ámsterdam a la altura de Laredo, desde el interior de mi coche recién aparcado escucho un rechinido de frenos. Entre éste y un chillido más agudo apenas se oye un golpe. Luego reina el silencio, la circulación se ha detenido unos metros atrás y cuatro peatones parados en la orilla del camellón con sus perros estupefactos, miran al centro de la calle.
A mi lado pasa un Audi rojo que reduce la velocidad y se orilla unos cuantos metros adelante. De él baja titubeante un guaperas veinteañero, de gorra blanca y bronceado casi perfecto (ostenta un ominoso, casi ofensivo, barro en la nariz enrojecida que indudablemente es una de las dos razones que tambalean hoy, ahora, su caminar). Los demás autos se han detenido en la esquina: respetuosos, esperan a una chica que desciende de la acera. Una linda morena bajita de vestir anodino (jeans equis, suéter más normal que feo) y estilo desdibujado, que sólo llama la atención por la gran bolsa de plástico que lleva en la mano. Una bolsa negra de basura que impertinente, pero oportunamente le ha ofrecido uno de los meseros del restaurante de mariscos que recién abrió en esa esquina. Ella se dirige cabizbaja a un bulto peludo de raza indeterminada que yace inmóvil en el pavimento, mientras las luces de la calle y de sus faros se reflejan en el líquido espeso que ya se expande entre la superficie de la calle y el occiso.
El guaperas aspira —también— a ser decente, supongo. Parado a media calle, “grita” como el que ruega no ser escuchado: «¡Hey!». La chica desde luego ni voltea. Con delicadeza mete a su perrito a la bolsa, lo acomoda muy suavemente, como si no quisiera lastimarlo, como si no estuviera muerto.

En ese preciso momento hace su aparición un tercer personaje: un hombre de treinta y pocos a quien el pantalón de vestir no le estorba para recorrer esta ciudad en la motocicleta que ahora le sirve para escabullirse entre los coches parados, adelantarse y detenerse en medio de la escena. Con la pierna derecha en el pavimento sostiene el peso de su vehículo al tiempo que sube la visera de su casco anaranjado, un poco para ver mejor, otro poco para —él sí— hacerse escuchar. Estratégicamente ubicado entre el dueño del Audi y la dueña del muerto, ha decidido mediar en la incomunicación circunstancial: «Tranquilo, güey, no fue tu culpa. No traía correa, tú tenías el siga, era negro…». Razones que al involuntario canicida le parecen suficientes para abortar la misión de apersonarse a ofrecer una disculpa o —ya si uno se pone más generoso— cualquier ayuda. Con sus músculos infladitos de culpa y esteroides da media vuelta, sube a su deportivo rojo-rojísimo, lo arranca y se va apenado, tal vez por causar sin intención tanto alboroto en el natural transcurrir de la feliz colonia, quizá sólo por su repugnante barro.
Ella ya está en la otra acera, con la bolsa llena de su perro-sin-correa muerto y las manos llenas de sangre.
Bajo de mi coche, me le acerco y le pregunto «¿Te puedo ayudar en algo? Dime qué necesitas…». Me mira indignada, niega con la cabeza y se aleja molesta, perturbada.

Quizá, seguramente, yo habría reaccionado igual. Con mi perro sin raza —y sin correa— ya sin vida también…

Quizá no estamos todos locos, quizá sólo me tocó ser testigo de una muerte casi natural.

Friday, March 27, 2009

Mariposas de cesárea

hoy tengo un nuevo ex novio. chale.

a mi mamá la pone verde que diga "chale". y "chido" le para los pelos de punta.

pero de verdad pienso que habría estado chido enamorarme. y ella también lo piensa, que no se haga. hoy la vi triste cuando le conté que habíamos terminado. creo que le hacía ilusión volver a pensar en mí emparejada. y a mi también, para qué me hago.

mi amigo Stalker, desde su trinchera (según él realista, según yo pesimista) dice que las mariposas en el estómago están sobrevaluadas. que a estas alturas estorba más de lo que ayuda ir en pos de ellas. que lo que hay que hacer es bajar la vara, detectar las buenas oportunidades, tomarlas y aceptar que that is as good as it gets. aunque no haya maripositas.
yo puedo concederle un punto: quizá estén sobrevaluadas para algunos... entiendo que si sólo han oído o leído de ellas y hasta este momento no las han sentido en propia víscera, el desencanto ante la búsqueda infructuosa los lleve a dudar de su existencia. de verdad lo entiendo.
a mí —que haberlas sentido antes me inhabilita para conformarme con menos— también me desencanta no encontrarlas una vez más, pero es distinto. sé que por ahí andan y podría identificarlas porque conozco bien algunas de sus características: que suelen presentarse por sorpresa, que vienen acompañadas por un involuntario temblor de las extremidades y una sonrisa idiota, que se llevan el hambre y que algún rebote extraño de su aleteo provoca que a algunos se nos vuele la cabeza, que alteran la percepción del correr del tiempo —lo minimizan en presencia de la persona que las provoca, y lo alargan inclemente y burlonamente en su ausencia—, que provocan súbitos ataques de cursilería y dramatismo, que causan tanta y tan inmediata adicción como la cocaína, y que el vacío que dejan al irse duele.
esta vez sólo duele que simplemente no aparecieran cuando ya las esperaba con todo y cena de bienvenida preparada.
alto ahí. quizá éste es el punto (seguro éste es el punto): que suelen llegar por sorpresa, que no hay que esperarlas, mucho menos preparar ningún tipo de manjar que ofrecerles para festejar un arribo premeditado. que no, no se puede programar su nacimiento por cesárea. que no. que deben partirnos naturalmente.