Tuesday, April 22, 2008

Been there, done that

Me fui de fin de semana a Valle de Bravo. Como las señoras que tienen un marido que "las mantiene bien" y por eso se ven obligadas a acompañarlo a su torneo de golf.
Yo sólo tengo un Primo Buena Onda que me invitó a jugar al spa y esas frivolidades mientras él jugaba a las suyas e intentaba convencer a Mi Roomie Consentida de andar con él.
De los masajes, sólo tratamos el sueco y el thai, yo me quedé con ganas de un shiat su. Luego al vapor seco (donde tiré mis aretes y por buscarlos rompí el chic piso de tiritas de madera. Nadie se dio cuenta, no digas nada, ordenó Roomie, mientras verificaba en la puerta que no hubiera nadie cerca al tiempo que yo hacía un discreto e invisible remiendo), luego al jacuzzi frío (con cascada), luego al caliente, luego al frío otra vez. Una manzana verde, un suspiro, una sonrisa al oír "cortesía de su primo" y de ahí, a pagar el precio.

Hubiera sido una grosería declinar la invitación a la comida de cierre del torneo, donde dan los premios y hacen las rifas. Donde las señoras esposas de sus amigos hacen un enorme esfuerzo por parecer jóvenes madres de familia felices de formar parte de ese mundo de actividades esnob de sus maridos. Se sonríen entre dientes mientras critican sus vestidos, sus jeans con trampa, sus tintes, sus bolsos y sus sobrepesos y tratan a toda costa de salvar sus matrimonios. Tan endebles, suponemos, que los ven amenazados por la simple presencia de la única mujer soltera del evento: moi —la Roomie ya estaba más del lado del noviazgo que del de la soltería—, of course. Y debo decir que no iba echando tiros, ni con un escotazo loco o algo por el estilo, además tampoco soy el tipo de mujer-escándalo que acapare miradas, la verdad. Lo cierto es que por más que me arreglé, no pude evitar desentonar por completo y supongo que eso terminó por llamar la atención: mi pelo corto en capas disparejas, mi tinte rojo violento, mis cueritos e hilo rojo en donde debía haber doradas pulseras, mis gafas de armazón de pasta mitad negras- mitad verdes, y mi libre lenguaje de carretonero (súper moderado, lo juro), me delataron. La cosa es que nunca me había sentido tan discriminada por mi género. Ninguna de estas mujercitas que parecían todas peinadas, entintadas y maquilladas en los foros de TV Azteca (lacio acortinado, luces discretas, bisutería finísima coordinada con lo más discreto y conservador de Massimo Dutti), me dirigió el saludo por iniciativa propia. Pero fue peor, porque sus maridos, muy educados y atentos todos, tuvieron que llamarlas y hacer evidente el "descuido" cuando se siguieron de largo, mi amor, te estaba presentando a María, es prima de Pato. A ellas no les quedaba más que sonreír, ay perdón, mucho gusto, tomando a su marido de la cintura o del brazo para jalarlo a la brevedad. El lenguaje corporal y visual entre parejas "tan compenetradas" es clarísimo: ni se te ocurra ponerte platicador con esta zorra, cabrón. Así que ellos no atinaban sino a dirigir una mirada cortés y una sonrisa cada tanto, cuando ellas se distraían o se habían parado al baño. La que de mala gana prefirió sentarse a mi izquierda antes que permitir que su marido quedara a mi lado, me ignoró por completo la primera parte de la comida: esa de small talk en la que una deja escapar algún comentario cagadito (que esos sí se me dan, la verdad) como para cumplir y participar en la conversación general. Estoy segura que me oía, tanto que en más de una ocasión que su inocente esposo no pudo evitar reír, hasta volteó con cara de "no es chistoso" (incapaz de sintonizar con el grado moderado de sarcasmo que yo intentaba mantener bajo control). Cuando terminó la comida decidí intentar platicar directamente con ella, a ver qué tan grosera podía ser ante tres o cuatro balazos de puritita educación y buena onda. Respondió parca a mis preguntas de ¿y tú qué haces? y empezó a ablandarse cuando habló de su hijo y me mostré enternecida. No resistió el morbo y preguntó de regreso, ¿y tú trabajas?, sin entender nada de lo que le expliqué de mi trabajo de editora. Pero me veía atenta y su mirada se llenó de nostalgia cuando afirmé que yo no cambiaría por nada mi trabajo y la libertad y autonomía que me daba. Ya estuve donde tú una vez, namás que a mi no me gustó, le dije, y creo que no quiero volver a estar allí. Entonces sonrió y bajó la guardia.
Luego, a la hora del karaoke, me pidió que cantara una canción con ella, porque claro, su esposo no quería.
Yo no sólo me paré y canté la que ella quería, sino un montón de canciones horrendas (y otras francamente soberbias) con mi Primo Buena Onda, con la Roomie y con algunos de sus amigos y sus mujeres, que terminaban levantando sus amodorrados traseros para venir a cantar con nosotros, con tal de que ellos no estuvieran solos cerca de la peligrosa soltera más de la cuenta. Lo cierto es que al final me divertí muchísimo.

Deben haber sido los varios vodkas que traía encima, o que le estoy ganando la batalla al pánico escénico, seguro también tuvo que ver que era la única forma posible de pasarla bien, pero sobre todo, debió haber sido la felicidad que me daba no ser una de ellas.

Wednesday, April 02, 2008

En el mismo canal

Mi mamá dice que no hay quinto malo... (salvo que sea chino o negro, ja.)
Y que:
—...la vida da muchas vueltas, mi amor. Mira, el día de mañana se te voltea la tortilla y ¿qué haces? Porque, parece mentira, mijita, pero uno nunca sabe, ya ves que en ciudad de ciegos el tuerto es rey igual que en casa del herrero hay azadón de palo y que uno ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. Así que vete con cuidado porque no hay pero que valga: estamos en casa del jabonero y aquí el que no cae, resbala. Entonces mi vida, como te digo una cosa, te digo la otra: las cosas no son lo que parecen... Mira, yo creo que estás tan dentro del bosque que no ves los árboles. Pian pianito, tiempo al tiempo. Las cosas caen por su propio peso.

Y alégale.

No, ya en serio, estuvo bueno el consejo de La Rubia Superior, porque yo ya andaba pensando fuera del recipiente y a dos de aplicar otra vez la de más vale aquí corrió que aquí murió.
Me recordó que aquí hay dos sopas y la de fideo ya se acabó. ¿Es su perro? ¡Que él lo bañe! Y también que a mi siempre me ha venido guango aquéllo de más vale pájaro en mano que ciento de vacilada y que prefiero que me agarren en curva pero en movimiento... Total, lo mando por las cocas y aquí no ha pasado nada, tan amigos como siempre o si de plano se pasó mucho de lanza, aplica la de si te he visto no me acuerdo. Y es que sí, verbo mata carita pero listo mata todo y eso al final del día, te brinca, no hay cómo sacarle la vuelta porque ¡todo cae por su propio peso!

¡Me encanta cuando nos agarramos la onda!

Friday, February 29, 2008

Moving, moving, moving

Hace un poco más de dos años que me mudé a vivir sola a mi departamentito de San Jerónimo.

El lunes pasado mientras decía salud con el dulce Changüis, Mi Banda y La Adelita pretextando su cumple, me dí cuenta de que justo en esa fecha se cumplían también tres años de mi incursión al medio editorial. Y brindé con una sonrisota.

Y sí, cuando llegué a este mundillo, pedía a gritos desgañitados estabilidad después de un par de años de vivir en el zangoloteo inclemente... Y me emocionó encontrar un nicho profesional que adoptar. Y me gustó lo suficiente para decidir echar raíces.

Hoy sólo siento que las raíces no deberían estorbar para que uno continuara en movimiento. En sano movimiento, quiero decir.

Y lo siento. Ya viene. Todo empezó con una mudanza hace un par de semanas, de regreso a la fábrica de pasteles. Lo que sigue está por verse.

Fumando (poco) y haciendo espero. Con los ojos bien abiertos y las ganas bien preparadas.

Saturday, February 23, 2008

Salud mental

Uno no puede ir por la vida de cool todo el tiempo.
Ni es sano, ni es cierto.

Así que no, no soy cool.
Estoy enojada.
Y triste.
Y habrá quien me llame insensata por darle luto a una ilusión de 21 días. I shouldn't care.

Todo depende de desde dónde se vea. 21 días en realidad quizá no sumen más de 36 horas, unas virtuales, otras diluídas en fibra óptica y las menos, de observación directa de una mirada que apenas recordaré en un mes. Así es esto de la matemática del tiempo relativo cuando una se topa con alguien entrañable. O bien, cuando una necea en darle la cualidad de entrañable a alguien, nomás por el apetito de ilusionarse.

Es sólo que esta vez pensé que podía ser, que traté de quitar las manos, que me dejé convencer de no correr cuando aún era buen tiempo. ¡Con lo bien que me sale, carajo! Y puedo entender el mal timing, y la depresión (vaya si puedo)... Pero ¿de qué se trata involucrarse si no de compartir, y de estar, y de conocer lo malo y lo bueno? ¿Qué no se suponía que si con todo y todo uno decidía quedarse, ahí estaba lo chido? Tampoco es que me arrepienta pero ¿a quién chingados le gusta sentirse decepcionado?
(Y mientras, suena...:
It seems to me that "maybe",
It pretty much always means "no"
So don't tell me you might just let it go.
And often times we're lazy
It seems to stand in my way
Cause no one, no, not no one
Likes to be let down...
*Flake/Jack Johnson
)

El Gran Maestro (como le gusta ser llamado al Cabrón de mi Terapeuta, al que quiero y respeto enormemente y al que también le encanta que le reconozca su altísimo grado de cabronería) me había encargado que me tatuara en la teta izquierda que no importa lo que uno dice, siente o piensa, sino lo que hace. Lo había olvidado. Y para ser franca, ahora que recuerdo esa lección, no leo en TS más que contradicción. Ah, la puta depresión. A saber... La verdad es que ni siquiera lo conozco.
(Y ahora, fuck, suena...:
She's got a whole lot of reasons
She can't think of a single one
That can justify leaving
and he got none but he thinks he got so many problems
Man he got, too much time to waste...
*Bubble Toes/Jack Johnson
)

Para colmo, como dijeran las abuelitas: hay que ver lo que son las cosas. Con todo y el shuffle a toda pastilla y sus más de 5900 rolitas, mi YoPod insiste en tocar a Jack Johnson con todos estos mensajes de ultratumba emepetresera.
Así que mejor me dispongo a hacer mi propio mourning soundtrack y comparto otra rolita de azote-no-chido pero muysanomuysanomuysano para mi frágil salud mental, a ver si así fluye y sale por fin de mi sistema todo hecho bolas: Hide and Seek/Imogen Heap

PD. Otra vez mentí: sí puedo entender la depresión, pero el mal timing nomás no.
Me caga, me caga, me caga.

Sunday, February 17, 2008

Debería

Hay tantas cosas que debería hacer...
Una es no azotarme, ya lo había dicho.
Nomás que hoy aaaagh, me está costando trabajo. Mierda.
Debería agarrar mi (tu, ya lo sé) guitarra y ponerme a tocar como loquita, como ayer, aunque no suene bien, aunque la cejilla me siga sonando ahogada, aunque los dedos se me entuman y se me bote el barniz chic de las uñas. Como ayer, con el único afán de no entumirme yo, de no ahogarme yo.

Acabo de ver Juno. Está bien buena. (Quiero el soundtrack). Me conmovió. No sé qué más, si los huevotes (disfrazados de inconsciencia) de una niña de 16 años pa tener un hijo, o su idea bien fresca y bien ingenua y bien linda del amor según decía su papá: que es cuando te encuentras a alguien que te quiere no matter what, y que ése es el que hay que tratar de conservar. En realidad creo que no hablaban del amor como tal, sino de una relación duradera. Ya ponerle nombre es cosa más difícil.
Yo, a mis flamantes y recién cumplidos 33, carezco de huevos tanto para una cosa como para la otra. Y me siento tanto más vulnerable que Juno. Será por tanta conciencia. Al final pienso que no sirve de gran cosa.
Paso de crushes absurdos a mala del cuento en dos segundos y, lo juro, no sé cómo lo logro. No está chido.
El Señor de los Relojes dice que sólo lo usé. Yo digo que dramatiza. Él parece haber entendido que no respondo a sus chasquidos de capricho. Yo sé que no me gusta.
El Ex Novio Prohibido dice que he roto por completo su esquema sobre nuestra relación. Yo digo que tergiversa. Él sigue preocupado por que yo no le cause problemas. Yo me sorprendo de lo mal que me conoce.
Twisted Smile simplemente se esfuma. No dice nada. Y yo vuelvo a sentir ese vacío en la boca del estómago que me enferma. Y sé que no es para tanto, siempre sé que no es para tanto. Si sólo nos estábamos conociendo. Respiro. Intento. Me acerco. Igual sólo es mi paranoia, igual sólo mis miedos, igual sólo exagero. No. No hay respuesta, aunque parezca que si. Mi imaginación, que me hace inventar lo que no me dicen (disculpa el plagio, weirdo), me cuenta el final del capítulo: No soy yo, eres tú, dice en mudo.
Como en gag de sitcom.
Debería darme risa.
Pero no, hoy no me da.

Wednesday, January 30, 2008

El fin del mundo

Sí, ya. Coincido: qué hueva con las intensidades.
Y aún así, de pronto —aunque una se decida a mandarlas lo más lejos posible— aparecen sin invitación, sin aviso y a horas totalmente inaceptables en un manual de buenas maneras.
Esta madrugada, por ejemplo, soñe con el fin del mundo. Así como lo leen: con el mismísimo fin del mundo.
Iba yo en mi dulce coche con mi no-dulce hermana por el periférico. Al subir al segundo piso, a la altura de molinos, sólo alcancé a ver cómo todos los edificios de alrededor (todos es: los reales y los que sólo existían en mi sueño) empezaban a derrumbarse. Obvio, el segundo piso no tardaba en caer estrepitosamente y nosotras con él. Lo pude ver en mi mente segundos antes de que sucediera (¿alguien me explica cómo pasa esto en un sueño? tienes una imagen en la mente y ves otra imagen dentro de la mente de la primera imágen... y así... ) y alcancé a decirle a mi hermana que se pasara del otro lado.
Como en escena de Earthquake remixeada por Spielberg, todo fue caos: la caída, golpes, el coche hecho mierda, más edificaciones cayendo, gente saliendo de entre los escombros... Mi hermana y yo logramos salir del auto por la única portezuela libre, que era la mía. Ella sugirió que nos quedáramos a ayudar, o a morir (según se vea). Yo, egoísta, decidí que era mejor correr a algún sitio donde estuviéramos a salvo (su casa, por ejemplo) y volver luego, cuando terminara el desmadre, entonces sí a ayudar. ¡Qué angustia, qué cosa! Luego, en casa, ella se preocupaba porque había dejado mi auto (todo jodido) "ahí tirado así nomás", con mi computadora y los papeles del seguro adentro. Como si el seguro me fuera a pagar mi coche ¡¡¡en pleno Fin del Mundo!!! ¡¿Qué dijimos de intensear?!

El New Boss dice que mi sueño quiere decir que no estoy conforme con la estructura (o no-estructura, en este caso) de mi vida-mundo, y que me urge (consciente o inconscientemente) cambiarla. Su sentencia es que eso va a pasar lo quiera o no (NO el Gran Terremoto del Fin del Mundo, tranquilos, sino la sacudida a mi estructura-no-estructura, que nomás me pega a mi). Su advertencia final hasta sonó como una amenaza, amable, pero amenaza:

—Aguas, házle caso porque eso te viene de 'abajo' (quiero pensar que se refería a las profundidades de mi psique) y aunque no quieras o te falten huevitos para hacerlo tú sola, inconscientemente estás por provocarlo.

Luego se rió el muy cabrón. Se rió mucho.

Por lo pronto, aterrada, yo empiezo a ver señales a mi alrededor:
• Mis amigos acaban de cancelar el viaje de puente con que festejaríamos mi cumple...
• Mi madre (mejor conocida como La Rubia Superior) dice que no está dispuesta a aceptar que tenga un novio negro ni chino. Por supuesto, de una novia —del color que sea— ni hablar...
Papá Doctor decidió que no me ayudará más con las cosas de mi coche, que es tiempo de que las resuelva sola...
• Los del agua dicen que si no pago los 32 pesos que les debo correrán una orden de embargo en mi contra...
• Y mi queridísimo Bacalao Apestoso, a sus incipientes 4 añitos, me salió con la nueva de que ¡le gusta Timbiriche!

Fuck, fuck, fuck.

Tuesday, January 22, 2008

Me encontró y lo reconocí

Cuando oí su voz en el celular recordé la primera vez que hablamos por teléfono hace unos 16 años... Su timbre grueso, sin huecos, y el tono amable que usa al saludo, cálido y firme al mismo tiempo. Lamenté que en mi memoria quedara tan poco de su rostro.
Después, cuando lo ví, entendí que el recuerdo de sus rasgos sólo estaba bien guardado, acomodado, en orden. Así, en orden, fue reapareciendo mientras lo observé por cinco gratas horas... las mismas que él hurgó sin reparo en mis ojos. Los observó sin tregua, sin pena y con calmada ansiedad de entender qué ha pasado, qué alquimia me ha hecho otra. Lo celebró, lo sé.
Reconocí sus ojos tristes y esa sonrisa que cuando entra en confianza y se descuida lo delata hasta inocente. La mirada franca, inevitablemente desnuda, con la misma expresión satisfecha y divertida de "y-ya-qué" que ponía cada que la Chavita de Hueva (yes: me) con la que salía a los 17, le "censuraba" algo. Quizá me sorprendió que ya estrena canas y que su peinado in no desentone con ellas. Y sí, que los años le han caído con un montón de encanto. Me gusta mucho más que antes.
Sus manos son nuevas. O yo nunca las ví cuando nuestras salidas de pubertos. Seguramente estaban desaliñadas: uñas sucias, falanges regordetas, de adolescente enojado. Si ví eso, preferí olvidarlo. Las que usa ahora son pulcras, firmes y serenas, grandes, de falanges precisas y nudillos cicatrizados a dientazos de borrachos primerizos —medio adivino y medio sé.
Es curioso que hoy su boca me parezca un mosaico de las bocas, por mí observadísimas, de otros hombres a los que tampoco besé: la gran área-sonrisa de Ephram (con todo y diente chueco), el movimiento de Arturo, totalmente calculado entre la prudencia y el encanto. Las cicatrices del labio inferior, en cambio, son sólo suyas, y esas las había olvidado.

Mentí, lo del mosaico no es curioso. Lo realmente curioso es que conocí antes su boca que las de Ephram y Arturo. Ahora entiendo por qué me costaba tanto no mirarlas, por qué las recordé en un déjà vu traspapelado de la primera que me besó sin que yo correspondiera.

Friday, January 18, 2008

Ah, la tristeza

No sé si es que ya viene mi cumple.
No sé si es que cumplo 33 (dicen que es una edad "especial").
No sé si es que me siento muy sola.
O que no he ido a terapia en un mes, que olvidé la última cita y tengo que pagarla anyway.
O que huelo cambios en el aire.
Tal vez tiene que ver con que creo que algo que quiero se está muriendo.
O con mi culpa porque me siento asesina, imprudencial, pero asesina.
Quizá sólo sea que La Mujer de los Ojos Hermosos me dio un reiki ayer y me removió todo.

Y seguro sí es que me siento tremendamente vulnerable y que hoy (como si fuera la gran iluminación) recordé otros lejanísimos momentos similares y descubrí que cuando estoy así sólo sale lo peor de mi. Y que no tiene nada de extraño que la gente, por así decirle, se desconcierte y no entienda y me mire con cara de "en serio qué loca estás, en serio me cuesta un huevo entenderte, y en serio me empieza a dar hueva hacer el intento". Y yo con mi cara-fraude de soycool, de soymadura, de tengotodobajocontrol y además soylinda ybuenaonda. Que, por cierto, como es fraude, cada vez me sale menos bien. Chale.

La cosa es que ando de un triste bárbaro.
Barbarísimo.
Qué bárbaro, qué triste ando.
En serio.
Snif.

Friday, January 11, 2008

¿QUIÉN SE ACUERDA DEL TAMAGOCHI?

La mascota virtual noventera por excelencia. Comían, dormían, iban a la escuela y al baño… hasta se estreñían, vaya. Y luego, obvio, lloraban hasta un buen (buenísimo) día, morir.

Friday, November 02, 2007

Me dicen que no...

...que lo de las hiperventilaciones no es más que una ilusión y lo de su reciprocidad una gran chaqueta mental.
mi hiperchaqueta mental.
sólo mía.
y no le doy a nadie
(tampoco es que nadie quiera, cierto).
no tendría importancia ni justificación si hoy no fuera hoy.
la cosa es que hoy estoy triste y lo eché de menos.

mañana, si el ánimo da, puedo intentar la de cantar toda una balacera que mate al olvido con Mi Banda. ayer hicimos nuestra primera canción. quedó linda.

Sunday, October 21, 2007

Hiperventilados

será cierto que la correspondencia es automática, recíproca y respuesta de fuerza directamente proporcional a la energía del primer pensamiento?
si así funciona, él me piensa —por lo menos— un chingo.
tantas veces como respira.
tantas como yo multiplico mis respiraciones en la búsqueda ansiosa de su olor...
tantas como yo cierro los ojos en cada intento de reconstruir su recuerdo... aunque hayan pasado pocos días desde la última vez que lo vi.
sobre todo cuando ha pasado poco tiempo.
sobre todo cuando apenas empiezo a lidiar con su ausencia.

Friday, October 05, 2007

Ah, el feisbuk

me atacó la feisbukmanía y me dio por buscar viejos fantasmas... fue más o menos buena idea. me encontré a una amiguita de la primaria a la que se llevaron a vivir a vancouver cuando teníamos como 7 años. y al ex novio prohibido. y a su actual novia que sólo me prohibe a mi. osh.
y empecé a meter un montón de nombres de personajes importantes desaparecidos. no encontré a ni uno. deben ser medio ñoños, abogados, contadores... ni han de saber qué es el feisbuk.
Manuel tampoco ha de saber. O igual sí, igual donde están los muertos se sabe todo. Yo de pronto me caché buscándolo. primero pensé que qué mensa... que cómo se me ocurre. luego pensé que qué lista: es el único inofensivo, el único del que tengo certeza que no va a estar.

Wednesday, October 03, 2007

Unas por otras

Todo va.
durante estos dos meses he reído a solas mientras veía en la tele a 4 viejas mensas comentar cuanta babosada se les ocurrió.
he llorado viendo Titanic.
me he enojado al punto de gritar (sin llanto) lo que me molesta.
me he entristecido por la distancia interpuesta por mis amiguetes de mentes y tripas atribuladas.
y les he reclamado.
también me he puesto de buenas con sólo abrir las persianas y ver que hace una mañana lo suficientemente soleada para creer en mi traffic dharma.
he hablado de lo que nunca, me he dolido de esos golpes y durante un par de caídas —con límite de tiempo— me he reconocido víctima. y sí, me he azotado. durísimo.
he recibido tres o cuatro zapes para reaccionar, dejar lo pasado atrás y ocuparme de resolver lo de hoy y lo que viene. de muy buena gana los recibí, y con el alma los agradezco, oiga.
lo mejor es que sé que el letargo de mis emociones va de salida. reconozco la alegría que me inunda por cosas simples, y la tristeza que pasa de largo y se va porque permito que ocurra, sin pensarla demasiado.
he escuchado oráculos que saben de mi más de lo que yo veo tras estos cristales empañados de historias que me he inventado para darle una manita de gato a mi humanidad magulladona, la verdad. y me he dado cuenta de que pues si, pero ni es pa tanto.
he reconocido el brillo en las miradas de quienes tienen algo que decirme y admito que los he usado, les he preguntado, los he escuchado con atención y me he dejado curar.
es verdad: sigo entrando en pánico si me piden que cante... pero por fin reconozco mayor el miedo a dejar de hacer cualquier cosa que me dibuje media sonrisa.

Saturday, July 28, 2007

Friday, July 27, 2007

Unos hablan y otros no

A mi Ex Roommie Consentida le hablan los libros.
Al Honorable Sapo Vengador, los animales.
A mi me habla la música...

Pero El Cineasta, que me vuela la cabeza en noches enteras de conversaciones y comparticiones varias, ese no me habla.

Y yo, en frecuentes ataques de ansiedad, ya creo haberlo hecho todo mal...

Quizá no debí enamoriscarme de un objeto de estudio (dicen que no es ético, chingao), quizá no debí charlar con él más allá de la entrevista profesional, ni escuchar todo eso (tanto) que tenía que decirme, ni entusiasmarme con que me compartiera los ires y venires de sus historias; desde luego, no debí sonreír cuando me contó que había terminado con su novia y jah, que no le dolía ni poquito (menos mal que él no me estaba viendo en ese momento), tampoco debí emocionarme la primera vez que se nos fue toda la noche sin darnos cuenta en volarnos la cabeza, ni la segunda, ni cuando me regaló el libro que le dije que habría querido leer hace muchos años, ni cuando me dio entre sonrisas (lo sé aunque no las viera) un montón de certezas que me dibujaron una sonrisotototototota que me duró un par de días... o un poco más. Tampoco mucho porque el tiempo y los trabajos y los viajes no nos ayudan nada... o no me ayudan a mi... diablos, ya no sé.

Creo que la parte buena de esto es que no me arrepiento de nada, aunque no haya debido.

Monday, July 23, 2007

El iPod tiene la culpa...

En un retiro necesario, al borde de un colapso nervioso, tras días de azote y somatización de altos niveles de estrés, escapo a un remanso en Morelos. Me desconecto, apago celulares, me recluyo en mi burbuja de paz, pienso las nubes, respiro el sol, palpo el aire...
Después, con una sonrisa que quisiera eterna, me doy el capricho de conectarme sólo a los audífonos de mi iPod en la infantil espera de un mensaje.

En una mezcla azarosa de melodías descubro mis raíces, mis acordes de niñez. Con un órgano electrónico setentero y una pandereta hippie... y una voz temblorosa y la imagen de un hombre de melena larga que yo entonces no conocía. Tal vez era el 79. Yo tendría cuatro años y una abuela regordeta, sonriente y de pelo corto y blanco... no, gris. Ahora sé (porque me lo han contado) que poco antes de que yo naciera, ella también solía teñírselo de rubio. Entonces yo no entendía de letras: tu nombre me sabe a hierba no me decía nada, nada más que una melodía, nada más que una tonada que hoy me remite a los años de remanso, paz y candidez de una vida sumamente corta.
Hoy me entra la duda de si Serrat me gusta sólo por estos recuerdos o si alguna vez, por ahí de los 18, en verdad me gustó lo que decía, si lo sentí... en realidad, estoy segura de que no lo habría vuelto a escuchar con atención si no hubiera sido por esos acordes viejos y capaces de mover hilos invisibles, inconscientes, del corazón, de unas tripas tan pequeñitas y despreocupadas, tan inocentes, tan sin dolor.
Mientras escucho viene a mi memoria la espera de los retornos de mi abuela. Sus enormes maletas abiertas en la larguísima mesa del comedor de su casa en el Desierto de los Leones. Los muñecos que salían de ella, la ilusión que me hacía que trajeran distintos outfits... y los vestidos y zapatos de mi tamaño que le hacían más ilusión a La Rubia Superior que a mi, las cosas como son.
Recuerdo también unos pequeños jabones cafés empacados en cajitas de plástico café transparentoso, tenían la forma de un hueso de mamey... pero no recuerdo su olor.
Y sin embargo sé que si oliera esa fragancia la reconocería al instante y me revolvería la cabeza y el corazón en una milésima de segundo.

Tuesday, July 17, 2007

El horror

Plática entre un par de editoras de cierta revista femenina:

—In... nundado ¿va con doble "n", verdad?
—¡Nooo! Va con una "n" y luego "h".

Lo decían en serio, lo juro.

Thursday, July 05, 2007

Confieso que...

Andaba de infiel.
Dejando letras y textos en otro lado que no era este.
Pero ya no lo haré más.
Me he dado cuenta de que puedes tener dos amores pero no dos blogs.
Y al que quiero de verdad es a este.
Así que pa completar la confesión, actualizo con algo de lo que se vio por allá. Y vuelvo pronto.


Houston, we’ve got a problem

June 19th, 2007 by biscuit

Y se llegó el día. Ese en que a ella no le quedó más que aceptar que se cae medio mal. Terapia. Dos sesiones. Diagnóstico que juzgó prematuro: codependencia. “Sí estás bien malita”, sentenció El Cabrón de su Terapeuta con una sonrisa y las cejas insultantemente levantadas. Ella se mantuvo cool y sonrió burlona. Casi cínica. Incrédula, desde luego.
Dos sesiones más y ahora ella está ‘científicamente’ convencida. Un par de libros, algunos días de consultas en internet, informes, síntomas, conductas… todo coincide. La contundencia le cayó con el peso de una vaca en brazos cuando a medias de una carcajada, El Cabrón de su Terapeuta la interrumpió para pedirle que describiera cómo era su vida en una palabra. No acababa de responder “triste” cuando ya se le había quebrado la voz nomás de sentir que se le ahogaban los ojos.
En un pinche segundo (¿o cuánto se tarda uno en pronunciar dos desoladas sílabas? quizá menos)… o en menos de un pinche segundo then, se dio cuenta de la farsa de su ‘incondicional’ sonrisa.
Tan incondicional que persistió aún surcada por los lagrimones que no dejaban de caer, incontrolables. Como si hubiera otra Ella que no cejara en su intención de burlarse de sus dolores.

¿Que si oye voces? Todavía no.

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Querencia
June 9th, 2007 by biscuit

Ella fue a ver a sus amigas, a sus grandes y viejas amigas. Las echa de menos un montón, pero pasa también que el lugar donde viven le provoca una fascinación extraordinaria. Podría ser por herencia genética (a su abuela materna le encantaba, cuentan), o porque ha pasado allí largas y significativas temporadas de su vida.
Alguna vez fue con un buen amigo a consultar a una sabia mujer. Tendría menos de cuarenta, se decía vidente y, en desafío a la prejuiciosa imagen de bruja que trae a la mente esta palabra, ella era encantadora, joven, clara, de mirada transparente y rostro sereno, de cuerpo y sonrisa largos y acompasados. Él iba interesado en saber el paradero de un ser querido y a ella le tocó, nomás por acompañarlo, escuchar de la vidente dos o tres cosas sobre las que conforme pasa el tiempo —y las terapias— entiende más. Pero la que atañe directamente a este post tiene que ver con la existencia de lugares en el mundo que el alma se apropia sin razón aparente. Cuestión de energías, dice la vidente. Hay sitios que uno siente suyos sin necesariamente haber nacido o crecido ahí, sin siquiera haber estado allí antes. Simplemente a uno de pronto lo lleva la vida a determinadas coordenadas en donde sin proponérselo, se reconoce, se reencuentra con sus ángeles y demonios, donde no controla la intensidad de sus sentimientos y a donde, cada tanto, siente la necesidad imperiosa de volver.
En tauromaquia se llama querencia, y a veces el toro va a ella a encontrarse con la muerte.
Quizá esta vez ella sólo fue a Madrid a encontrarse con una parte de sí misma que está a punto de morir.
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Tarea de meme
May 12th, 2007 by biscuit

Como yo quiero y respeto a Oxidente, y también como soy una ñoña sin mucha imaginación ahora mismo para postear otra cosa, aquí posteo mi tarea… el cuestionario este del señor Proust. Va:

1. Los principales rasgos de mi carácter
—El sarcasmo y la contradicción.
2. La cualidad que deseo en un hombre
—Que sea eso, un hombre. No un niño, ni siquiera un encanto, sólo un hombre.
3. La cualidad que deseo en una mujer
—Que sea fuerte.
4. Lo que más aprecio de mis amigos
—Que estén .
5. Mi principal defecto
—Que me callo.
6. Mi ocupación favorita
—Cambia muy a menudo.
7. Mi sueño de felicidad
—Compartir.
8. Lo que para mí sería la mayor desgracia
—Jaaaah, no sé.
9. Quién me gustaría ser
—Yo, reloaded.
10. Dónde me gustaría vivir
—En Madrid.
11. Mi color preferido
—Rojo.
12. La flor que más me gusta
—La que me echan.
13. Mi ave favorita
—Woody Woodpecker.
14. Mis autores preferidos
—Los que me faltan por conocer.
15. Mis poetas favoritos
—No me gusta la poesía. Aún.
16. Mis héroes de ficción
—Los felices.
17. Mis heroínas de ficción
—Las que tienen huevos.
18. Mis compositores preferidos
—Quizá los Beatles.
19. Mis artistas favoritos
—Todos.
20. Mis héroes en la vida real
—Los que se atreven.
21. Mis heroínas históricas
—Las que se atrevieron.
22. Los nombres que más me gustan
—Los de mi gente.
23. Lo que más odio
—La discriminación.
24. Los personajes históricos que menos me gustan
—Los inflados.
25. La campaña militar que más me gusta
—La de ropa, me gusta el camuflaje.
26. La reforma que más aprecio
—Chale. No sé. Creo que ninguna.
27. El don de la naturaleza que me gustaría tener
—El de la teletransportación a diferentes sitios y dimensiones, hasta en el tiempo. ¿Pero no es de la naturaleza o si?
28. Cómo me gustaría morir
—Contenta.
29. El estado actual de mi alma
—Incrédulo.
30. Las faltas que puedo soportar
—Las del que no actúa con dolo.
31. Mi lema
—No hay cabrón(a) sin pendeja(o).

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Ilusiones gratis, demasiado baratas
May 7th, 2007 by biscuit

Muy tristemente el hombrecito con el que salía y al que llamaba El Otro no resultó más que ‘otro’ en el sentido menos trascendental de la palabra. Otro sin muchos pantalones, otro sin suficiente honestidad, otro sin verdades propias sobre las que construir su vida en algo cercano a la congruencia.
Otro de esos tantos que —dicen mis congéneres— abundan por todos lados y de los que a mi, la verdad sea dicha, no me había tocado ninguno tan chafa.
Es triste porque no hay manera de que en algún día cercano se convierta en verdad la patraña de su personaje.
También es triste porque no tiene en experiencia, referencia alguna de pareja (de las chidas) y no se avisora en su panorama que vaya a ser capaz de tenerla.
No sé si lo más triste sea que en su eterna queja paralítica yace inclemente la premonición inequívoca de una infinita frustración que ya comienza.
O quizá que en otro momento de su vida su mirada brilló con un destello de verdad hoy perdida.
Y egoísta y cabrona como algunos dicen que soy, yo no puedo sino sonreír.
Feliz de saber que mi intuición es de lo mejor que tengo y que no, no me ha fallado.
Feliz de no haberme enamorado (o de hacerlo bien poquito y sin querer queriendo).
Feliz de saber que no me reconozco y que por más que busco no me hallo —como los de El Personal— cerca de un tipo así.
Feliz de haberme sacudido la culpa por no querer seguir cerca de él (sin razón aparente pero tan absoluta).
Feliz de recordar que necesito admirar a un hombre para amarlo.
Feliz de poder pasar la noche hablando y riendo y fumando y abrazando a un hombre que de verdad me vuela la cabeza.

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Virtual berrinchito
April 17th, 2007 by biscuit

Odio los nicknames que la gente se pone en messenger. Especialmente los alusivos a estados de ánimo. O a mini tragedias personales.
Y si, habrá quien me llame Biscuit Amarguetas, pero tengo mis razones:
No falta el que usa el mentado nick para describir su estado de ánimo del día. Así como “Muy Feliz” (oh, let me clap!), “Depurando” (¿por qué tendríamos que saberlo los demás?), o “Hoy espero que pase sólo lo mejor!!!!!” (que con todo y sus cinco signos de admiración no logra transmitir ni una pizquiña de entusiasmo, la neta). O ya de plano el descarado claim for attention “Tristeando” que en su versión más estilizada (y con ciertas brit pretensions) se transforma en “Blue”. Ay yaaa.
Y bueno ya el colmo son los que insinúan nomás, así como para probar a ver quién realmente se interesa. Por poner algunos deprimentes ejemplos: “Ahora mejor” o “Saliendo del bache”. ¡Dios, no! ¡¡Get a shrink!!
Disculpen ustedes la intolerancia, pero me parece needy y patético.
¿Por qué todos los que —por alguna razón no relacionada con la amistad— tenemos a estos especímenes en nuestra lista de contactos, debemos enterarnos de cómo se sienten? ¿Se han puesto a pensar que la mayoría somos simples conocidos o compañeros de trabajo? En serio, ¿cuántos de nosotros somos realmente sus amigos como para compartir con ellos su estado de ánimo? ¿Qué esperan que hagamos ahora que nos lo han notificado? ¿Deberíamos preguntarles la razón de su tristeza o de su alegría? ¿Esperan que les demos un consejo? ¿Que compartamos su sentir? ¡¿Que nos hagamos sus amigos?! Oh, oh. Sorry, demasiado tarde…
Y menos una vez que sus tendencias victimeras han sido develadas. Todavía tuvieran la creatividad de ponerse nicks cagaditos… igual… pero ni así eh, hasta esos tienen su lado iagh: encontrar a quien buscas, si es de los que cambia de nick por día es un verdadero dolor de muelas. A ver, adivínale a ver cómo chingaos se ‘bautizó’ hoy…

Lo dicho: los odio, ¡ODIO los nicks del messenger!

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A ver si nos vamos explicando…
April 15th, 2007 by biscuit

Digamos, a modo de introducción (o introduzión, como dirían los familiares de allende el charco), que este blog que se me ha invitado a escribir no tiene un tema específico. Y a la vez, que si.
Quiere pero no quiere, pues. Quiere ser de un personaje ficticio —un personaje encantador (¿cómo no aprovechar la oportunidad de ser por fin, aunque sea en blog, un bombón y firmar ‘Biscuit’ con la seguridad del que firma Juan porque Juan es, chingao?). Pero al mismo tiempo quiere ser un poco real, o sea un poco mío, pero no mucho, o sea lo que no quiere es ser balcón puro y maduro. Aunque sí un poco, porque hay veces que no hay manera de entender y mucho menos de explicar si no es a partir de la autorreferencia. Otras, porque ésta da mucha risa (y es feo no compartir). Además el chiste de esto es que uno puede hablar de lo que quiera, cuando quiera —y hasta cuando no. Si no, ¿qué sentido tendría escribir un blog? Y así es como siempre empiezo a hacerme bolas.

De ahí el nombre de este espacio. Clarísimo es que si uno analiza con un poco de atención, la vida (o por lo menos la mía —para no generalizar impunemente) se va en un (o en varios, ¿pa qué más que la verdad?) ’sinquererqueriendos’. Así una sube de peso, empieza una dieta, la deja, empieza una terapia (y otra, y otra), anda con un novio (y otro y otro), truena con el mismo (y con el otro y con el otro), decide su profesión —para luego hallarse en otra—, y proyecta su futuro para luego ver en su presente todo menos lo que decidió en el pasado. Y entre culpas chiquitas (porque el ’sinquerer’ siempre nos da la tranquilidad de conciencia del que no obra con mala intención) y satisfacciones por la forma en que se van acomodando las cosas, entre caprichos decididos a pesar de romper promesas y virajes intempestivos en pos de alguna sonrisa, nunca falla —por lo menos en la explicación que me doy frente al espejo (sí, hablo con el espejo)— un “fue sin querer queriendo”.

Aquí vamos, pues. Invitado y bienvenido quien quiera —aunque sea sin querer queriendo— pasar por aquí.

Friday, June 01, 2007

Por fin...

¿Y si me quedo?

... desde acá todo se ve tanto mejor, siempre... como cada vez desde hace 16 años.
Amo Madrid. Me mueve tanto... recuerdos, sentires, duelos, alegrías. Es fuerte, más fuerte que yo, y es una pena estar aquí tan poco tiempo.

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La vida te da sorpresas...

Ayer, mientras hacía la fila para entrar a la sala de espera para abordar el avión, entre el ruido del aeropuerto parisino y cientos de personas hablando por lo menos 5 ó 6 idiomas distintos, distrajo mi oído el silbido de una melodía con extraordinaria afinación y sentimiento. Extraordinaria, lo digo en serio. Y miren que reconocer un buen silbido no es cualquier cosa, por lo general la gente silba terriblemente. Bueno pues yo escuché esta melodía, y me intrigó quién sería el ejecutante de tan armónicos 'chiflidos'... gran sorpresa fue descubrir que era un geek nórdico altísimo, blanquísimo, con bigotes rubios y poco pelo, anteojos anacrónicos y expresión de palo, torpe de movimientos y vacío de mirada. Pero qué sentimiento, qué cosa. Y de pronto reconocí la tonada: No llores por mi Argentina. Imaginé su historia con esa canción, o con ese país o con alguna oriunda de él... imaginé que volaría hacia allá o que, de jodido, intercambiaba correspondencia intensa con una rioplatense (o con uno, ¿qué más da?)... mucha pasión en el silbido enmarcado en un rostro impasible.
Conmovida pensando en los inexplicables amores de lejos estaba, cuando cruzamos el umbral electrónico de la sala. Y hasta entonces noté que éste, al detectar el ingreso de alguien nuevo —como en tienda de chinos—, emitía por sus bocinas una bienvenida: la melodía de No llores por mi Argentina. Chale.
Y yo que estaba a punto de volver a creer en el amor, aunque fuera de lejos, transocéanico y transgénico, me di cuenta de que en realidad el geek sólo tradujo a sus habilidosos labios una tonadilla pegajosa que llevaba minutos escuchando.

En una de esas La Idea del Amor es sólo eso: un estribillo pegajoso, una tonada que a fuerza de escuchar repetidamente se nos ha quedado grabada en la mente como canción de boda. Nooooo.
No creo.
No.

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Me voy, al disfrute de mi casa cuando es aquí, de mi familia, de mis amigos. A por unas cañitas, unos librejos de cine, el jerez de El Editor y todas las sonrisas que se me atraviesen por el camino.

Monday, May 07, 2007

Pues qué les cuento...

Update obligado:
Que El Otro no resultó más que 'otro' en el sentido menos trascendental de la palabra. Otro sin muchos pantalones, otro sin suficiente honestidad, otro sin verdades propias sobre las que construir su vida en algo cercano a la congruencia.
Otro de esos tantos que —dicen mis congéneres— abundan por todos lados y de los que a mi, la verdad, no me había tocado ninguno tan chafa.

Y egoísta y cabrona como algunos dicen que soy, yo no puedo sino sonreír.
Feliz de saber que mi intuición es de lo mejor que tengo y que no, no me ha fallado.
Feliz de haberme sacudido la culpa por no querer seguir cerca de él (sin razón aparente pero tan absoluta).
Feliz de recordar que necesito admirar a un hombre para amarlo.

Feliz de poder pasar la noche hablando y riendo y fumando y abrazando a un hombre que de verdad me vuele la cabeza.