Monday, June 02, 2008

Ganar vidas

Este barrio, según me cuenta mi queridísima amiga, la Doctora Ilustre, es un híbrido de inmigrantes chinos, bolivianos, y rincones de la España profunda.
En el bar de enfrente, por ejemplo, todas las tardes de entre semana está lleno de viejos que juegan al dominó entre canas, chatos, cañas, y cada vez menos humo de cigarro. Como es de unos bolivianos, los fines de semana sólo van compatriotas y se escucha música andina.
En el tercero de nuestro edificio vive sola, encerrada, una viejita que lleva sin salir de casa algo así como 5 años, y unos 2 en cama. Y luego aparentemente -también me cuentan- ni siquiera es que esté tan mala, ni tan mayor. La cosa es que la señora que atiende la miscelánea de enfrente, le lleva a diario comida. Hoy que me la señaló mi amiga, mira, la señora a tu izquierda es la que le sube de comer todos los días a la del tercero, pensé que seguro la pobre del encierro está mejor conservada, aunque también es casi seguro que sonría menos.
En el último hay un viejillo solo que se dedica a beber, namás. Ya he sido informada de que alguna de estas mañanas lo encontraré tirado en el portal, y que la consigna es, si respira, no molestarlo.
A los 'frikis' que pasan por la calle, por interesantes que parezcan, no hay que mirarlos de más. Sólo a uno, al del barrio que ya es conocido, el de la bolsa del Corte Inglés llena de lo que sea (como si son dedos de quién sabe quién), a ese hasta se le puede saludar. O no.
Pero la mejor de las historias es la de los chinos que trabajan ganando vidas en el café internet de enfrente. El letrero del local está en chino -chinísimo- y sólo hasta abajo, en letras chiquitititas -como las de los contratos trácalas-, dice Internet. Y sólo entran chinos, adolescentes en su mayoría. Y la puerta de entrada permanece cerrada. Y cada que sale uno, tras unas once horas de estar allí dentro, la vuelve a cerrar. Se rumora en el barrio que estos chicos se dedican a jugar videojuegos de esos muy cabrones en los que tienes que tener un montón de vidas acumuladas para subir de nivel y poder algún día llegar al final. También dicen que los gringos, como son idiotas, llega un momento en que prefieren comprarlas porque les resulta imposible ganarlas. Así que estos chinitos avecindados en el centro de Madrid, trabajan turnos de once horas ganando vidas que sus empleadores venden a todo aquel yanki que lo solicite electrónicamente, en cantidades suficientes para que el tráfico de vidas de videojuegos sea negocio.

Vaya cosa, y una que namás con preocuparse por no perder la propia en pendejadas, ya tiene.

8 comments:

Exenio said...

Y acá que les dicen vagos, mira nada más...

:-)

elisa said...

Qué buena, como siempre, está tu crónica, amiga. Mándale saludos a la Doctora Iluste.
Me alegro de leerte mejor.
Besos

magdalena said...

Loca, me encantan estos posts tuyos, y este en particular es bellísimo. Te extrañoooo!

jm said...

Maria,

Como siempre una deliciosa y bella crónica.

-jm

Princess Sputnik said...

Ja que envidia! aca estamos atrapados en la hermana republica de chinameca: alias nowhere..

enjoy!

ElPoeta said...

Perdona si por una vez sólo leo deprisa y por encima tu entrada y no te comento sobre ella, pero quiero decirte a ti y a todos mis amigos que llevo un tiempo sin visitaros porque ando con complicaciones afectivas y mal de tiempo, aunque quiero que sepáis que no me olvido de vosotros, que esto es sólo un intento de ponerme al día y a partir de ahora quiero hacer lo posible por encontrar el tiempo para visitaros más a menudo. Un beso y un abrazo, con todo mi cariño,
V.

Inger Díaz said...
This comment has been removed by the author.
María said...

Exenio, sí, según entiendo les llaman de distitos modos, un amigo les llama hipsters antisociales.

Elisa, gracias por seguir cerca, como siempre. Qué bueno que te gustó. Te mando besos.

Magdalena, qué bueno que te gustó. Yo también, aunque no lo creas, te eché de menos. De veras.

JM, gracias, un gusto que sigas pasando por aquí.

Princess, la verdad sí estuvo bueno, mucho mejor que el año pasado. Te mando un abrazote.

Poeta, espero que las cosas vayan acomodándose. Verás que es cuestión de tiempo. Cuando menos te lo esperes te encontrarás con la sorpresa de que las aguas han tomado su nivel. Un abrazo fuerte.