Sunday, January 01, 2006

Ya nos cayó el 2006


No sé por que me da que se va a poner bueno. Bueno bueno.
Igual es sólo optimismo del más naive, pero me gusta sentirme así.

Hace unos momentos le decía a La Editora Asociada, a propósito de cualquier tontería: “aguanta, si apenas le estoy agarrando la onda al año, que es nuevo”.
Y es que por alguna razón este año me siento un poco diferente, un poco más relajada, un poco… no no, un mucho más ligera (desde luego en sentido figurado, porque la comedera no ha tenido madre). Estoy muy clara en que todo lo enojada que había estado conmigo a últimas fechas me había hecho presa de una pesadumbre que ya estaba doliendo. Y lo único que tuve que hacer para perdonarme fue cerrar toda puerta de acceso a alguien a quien le había dado hace mucho el poder de lastimarme. Hoy sólo siento no haberme dado cuenta antes. Pero ya pasó. Por fin. Después de muchos años. Y esto curiosamente y contrario a lo que me había imaginado, no sólo no me entristeció anoche, sino que me hizo sentir una genuina alegría interna, un descargo considerado, literalmente un aliviane, un gustito sutil y reconfortante como cuando una se masajea con crema humectante la piel reseca. Mmm, ¡qué rico!

En lo laboral, volví a trabajar en una empresa seria. Después de aventurarme a fundar un pseudo periódico en Playa del Carmen engatusada primero, por su cercanía al Mar Caribe, y segundo, por la labia del dueño, que claro, prometía no sólo las perlas de la virgen, sino el mar y sus pecesitos, jajajaja, tal cual. Un tipo deleznable: mentiroso, manipulador, ladrón, arrogante, prepotente y político (o sea pinche, y priísta, por si no bastaba con lo demás… aunque supongo que van junto con pegado). Aquí es donde yo me muero de la pena por haber caído. Things that make you go: Chaaaaaale. No vale la pena ahondar mucho; lo malo de la experiencia: el engaño, la estafa, conocer la total falta de respeto por la profesión periodística, estar rodeada de mediocridad (en el mejor de los casos) y oportunismo y toparme con la calaña más baja de “personas” con que haya convivido jamás. Lo bueno: la amistad de la Orgullosa Madre de la Cocotilla, adoptar a su familia, el dulce y divertidísimo reencuentro con Manolo y Duva Dan, la solidaridad de la Nutrióloga Caribeña y su señor marido. Y crecer. Y reconocerme infinitamente más fuerte y clara en lo que quiero y lo que no quiero en mi vida.

Regresé a la ciudad en marzo, a vivir con mi Roomie consentida y con la oferta de incorporarme a la revista en la que hoy estoy bien "felipe y con tenis" (dicharacho en honor a Manolo), coordinando además de la página web, algunos proyectos especiales. El Editor había sido mi jefe hacía 5 años en un reconocido periódico. Hoy además es mi amigo. He conocido gente realmente valiosa aquí y me he reencontrado con mi gusto por las letras y voy dominando cada vez más el pánico a la página en blanco. En este punto, gracias al implacable Editor Adjunto, que con todo, me echa porras, aunque lo nuestro no pueda ser porque no esperó a conocerme y se casó.

Mi padre que estuvo muy delicado hace meses hoy está en franca recuperación, en espera de una pronta cirugía que remate con el problemón, mis hermanos embuidos en la (seguramente muy placentera) tarea de darme más sobrinos: este año vamos por el cuarto, mi madre hoy está más presente y pendiente que nunca y mi Nenita, mi otra mamá, va recuperándose y sigue cerca, llenándome siempre que puede de amor y cuidados.

No tengo queja, ni una. Las aguas van tomando su nivel, como dice sabiamente mi querido amigo Beijing Resident, y lo presiento como un preludio para estar listos ahora que venga lo grande. Ojalá.

A punto de terminar los festejos invernales (no olvidar que nos falta la Rosca de Reyes y luego la tamalada de la Candelaria, por si nos quedamos con hambre), el añito bebé se presenta contento y deja entrever panoramas prometedores. Harta chamba, mejoras económicas, la cercanía y amistad de personas harto queridas y gran conciencia de lo mucho que hay que quererme, cuidarme y apapacharme. ¡A huevo!

Lo siento, no pude dejar de lado el trillado recuento del año viejo que me ha dejado cosas muy buenas. Aunque el buen Nacho diga que hay que mirar pa’lante, y yo concuerde en esencia con él, pienso que la fecha ameritaba echar un vistazo atrás pa entender... pero sobre todo que viene a ser buen tiempo, esta vez para agradecer.

Bienvenido pues el 2006 y todos sus parabienes.

5 comments:

jo rivera said...

En el Recuento de los Daños (como diría mi gurú la Señora Doña Gloria Trevi), saliste ganando (no como las niñas del Coro-Clan del Señor Don Sergio Andrade). ¡Qué gusto encontrarte tan nueva, nuevecita como el año! No sé si es un trabajo en conjunto, una serie de terapeadas de fin de año lo que han ocasionado que me sienta igual que tú. Pero entre que son peras o son manzanas, me da gusto compartirlo contigo (aunque sea en la banca de junto). Pa' que una empuje mientras la otra descansa, de eso se trata el trabajo en equipo ¿o no? Besos de la editora que no sabemos con quién se asoció pero sigue gustándole el titulo.

María said...

Seguramente algo hay de verdad en tu teoría del resultado de las terapeadas de fin de año. Ha sido por demás divertido y (ahora lo vemos) fructífero hacer equipo. Que siga la mata dando...
Abrazo

Rocco said...

Sólo saludando. Me topé de pronto con este espacio y me dió por leer un poco. De cualquier manera, que pases un delicioso año.

Nacho said...

Las terapeadas comunitarias de fin de año parecen ser una plaga...
-aunque no son malas-, y nos centran en un camino nuevo o por lo menos con mucha más pavimentación... y que bueno que nos hagan sentir con bríos... finalmente tenemos -esperemos- TODO UN AÑO por delante..

Rafa said...

Hola María!

Me puse a leer y no pude evitar seguir y seguir, así que en este voy a ponerte un mensajín.

Viendo tu profile veo que eres Tigre según los chinos, (yo también soy Tigre) no se qué tanto sepas al respecto, pero el 2005 fue año del gallo y a los tigres nos fue del nabisco, sin embargo, la manera en como empiezas el año no es coincidencia, resulta que este es el año del perro y aunque no "suene", nos tratará mejor (ya era hora, no?).

Sin más por el momento, te deseo un año muy padre, lleno de cosas buenas y con muchos posts en tu blog para seguir leyendo :)

Saludos
RMG